Comprender a los defraudadores es una parte importante de la evaluaciĂłn de los riesgos de fraude en cualquier organizaciĂłn o empresa. Comprender a los defraudadores ayuda a analizar las razones por las que las personas o los defraudadores cometen fraudes. En la mayorĂa de los casos, el fraude se produce porque a la gente se le permite hacerlo. Las empresas y organizaciones se enfrentan a una amplia gama de amenazas, y la amenaza del fraude puede venir de dentro o de fuera de la organizaciĂłn.
Entender a los defraudadores
Los especialistas en fraude llevan mucho tiempo debatiendo si es posible desarrollar un perfil de un defraudador lo suficientemente preciso como para que las organizaciones puedan atrapar a las personas en el acto del fraude o incluso antes. Un análisis sĂłlido de los fraudes y de los defraudadores puede ayudar a las empresas y organizaciones a reforzar sus lĂneas de defensa contra las actividades delictivas.
Las empresas deben saber que el fraude puede no cometerse si el defraudador potencial cree que las recompensas alcanzables serán sólo modestas y las posibilidades de detección son altas o que el castigo establecido para un tipo de fraude concreto es extremadamente alto. La principal forma de evaluar los motivos y la actitud de los defraudadores hacia el fraude es establecer un sistema en el que la dirección pueda evaluar detalladamente las posibles amenazas fraudulentas y de quién provienen. Esta evaluación lleva a la empresa a juzgar la probabilidad de que se produzca el fraude.

Diferentes tipos de estafadores
Los defraudadores suelen pertenecer a una de estas tres categorĂas:
- Defraudadores premeditados,
- Estafadores intermedios, y
- Fraudulentos de la pendiente
Ahora hablemos de cada uno de ellos por separado.
- Defraudadores premeditados:
Tienen la intención de cometer un fraude desde el principio y pueden ser defraudadores a corto plazo, como los que utilizan tarjetas de crédito robadas para obtener beneficios financieros o pueden utilizar números de seguridad social falsos. También pueden ser actores a largo plazo que pueden estar implicados en casos de quiebra o involucrados en delitos graves como la actividad de blanqueo de dinero.
- Estafadores intermedios:
Se trata de los defraudadores que al principio trabajan como empleados o particulares honestos, pero que recurren al fraude cuando los tiempos se ponen difĂciles. Por ejemplo, pueden sentirse frustrados por no haber sido promovidos o pueden necesitar una ayuda financiera importante para gestionar asuntos familiares.
- Fraudulentos de la pendiente:
Son los defraudadores que simplemente se dedican a comerciar con negocios de forma objetiva. No son capaces de pagar sus deudas para llevar los asuntos de la empresa.
Entender a los defraudadores como base para identificar el fraude
El tipo de defraudador cambia continuamente. Uno de los principales cambios se debe al rápido aumento del uso de la tecnologĂa por parte de las empresas y los defraudadores. Están surgiendo nuevas tĂ©cnicas de fraude y las empresas deben responder a ellas actualizando su lĂnea de defensa. El uso de la tecnologĂa ha permitido a muchos estafadores realizar fraudes desde diversos lugares remotos. Este tipo de fraudes no sĂłlo se producen en paĂses tecnolĂłgicamente avanzados, como Estados Unidos, sino tambiĂ©n en aquellos que no lo están.
Una de las principales preocupaciones de todas las empresas es que la nueva generaciĂłn de personas está más capacitada para utilizar la tecnologĂa moderna y tiene acceso a mucha más informaciĂłn en comparaciĂłn con las generaciones pasadas. Esto hace que las empresas y los negocios estĂ©n más preocupados ya que los fraudes pueden ocurrir a una escala mucho mayor en comparaciĂłn con los casos fraudulentos reportados en el pasado.
El análisis de este hecho permite a las empresas y negocios ir más allá para responder a diversos casos de fraude imprevistos y desarrollar estrategias para anticiparse y minimizar las pérdidas por fraude.
Su objetivo es proporcionar al lector una visiĂłn de la relaciĂłn entre los atributos de los defraudadores, sus motivaciones y el entorno en el que prosperan. El defraudador tĂpico del estudio de 2013 tiene entre 36 y 55 años, actĂşa en contra de su organizaciĂłn y, en su mayorĂa, trabaja en una funciĂłn ejecutiva, financiera, de operaciones o de ventas y marketing.
A menudo ocupa un puesto de alta dirección, ha estado empleado en la organización durante más de seis años y, al cometer el fraude, ha actuado frecuentemente de forma concertada con otros.
La tecnologĂa no sĂłlo permite al defraudador, sino que tambiĂ©n permite a la organizaciĂłn defenderse.
La importancia de comprender a los defraudadores en la investigaciĂłn del fraude
Comprender las caracterĂsticas y circunstancias de los defraudadores es especialmente importante tanto para planificar las actividades para hacer frente a posibles actividades fraudulentas como para investigar los incidentes de fraude.
En varias encuestas anteriores relacionadas con incidentes de fraude, se demuestra que los defraudadores tienen una edad comprendida entre los 36 y los 55 años. Esto no siempre es asĂ porque las oportunidades de realizar los fraudes son más obvias y están disponibles para los estudiantes en las universidades o los institutos, como la disponibilidad de tecnologĂa para los ciberataques.
La mayorĂa de los defraudadores trabajan para la empresa u organizaciĂłn vĂctima desde hace más de 6 a 10 años y alrededor del 70% de los fraudes son realizados por el autor en connivencia con otros.
Entre los fraudes, el de los empleados, como la apropiación indebida de activos, es bastante común y abarca un porcentaje considerable del total de actividades fraudulentas realizadas en una empresa u organización. En este caso, comprender el comportamiento de los empleados resulta crucial para identificar las principales causas de los incidentes de fraude en una empresa. Otro de los tipos de fraude más frecuentes se refiere a los ingresos o activos obtenidos mediante actos fraudulentos o ilegales.
Reflexiones finales
Comprender a los estafadores es primordial para proteger a cualquier organizaciĂłn o empresa de posibles amenazas fraudulentas. Esta comprensiĂłn se extiende a travĂ©s de la evaluaciĂłn de sus motivos, categorizarlos en funciĂłn de su intenciĂłn y enfoque, e identificar tĂ©cnicas de fraude, especialmente aquellas facilitadas por la tecnologĂa moderna. Estas ideas no solo sirven para contrarrestar los intentos de fraude actuales, sino tambiĂ©n para anticipar y disminuir las pĂ©rdidas futuras por fraude.
Es crucial reconocer que el perfil de un estafador tĂpico evoluciona continuamente, con una tendencia notable hacia las personas conocedoras de la tecnologĂa. Es igualmente importante reconocer que las amenazas pueden emanar tanto interna como externamente, lo que hace que la comprensiĂłn del comportamiento de los empleados sea integral para revelar las raĂces de la mayorĂa de las actividades fraudulentas. En conclusiĂłn, al profundizar en la psicologĂa de los estafadores y mantenerse actualizado con los patrones de fraude emergentes, las organizaciones pueden establecer un mecanismo de defensa sĂłlido contra posibles amenazas fraudulentas.








