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Entendiendo el Triángulo del Fraude: La Motivación, la Oportunidad y la Racionalización Detrás de los Actos Fraudulentos

Posted in Gestión del riesgo de fraude on mayo 16, 2024
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Comprender el triángulo del fraude es crucial para las organizaciones que buscan identificar y mitigar de manera proactiva el comportamiento fraudulento potencial, ya que ayuda a descifrar la compleja interacción de motivación, oportunidad y racionalización que a menudo precede a dichos actos ilícitos.

No hay una única razón para que se produzca el fraude. Siempre que se produzca un incidente de fraude, es importante observar la situación desde la perspectiva del defraudador. La gente debe tener la opción de cometer fraude. Esto suele deberse a una débil contramedida, como la falta de supervisión. A menudo, el fraude comienza siendo pequeño y luego crece a medida que se confirma la oportunidad.

¿Por Qué Se Comete El Fraude?

Entendiendo el Triángulo del Fraude

¿Por qué se comete el fraude?

Es necesario tener en cuenta los siguientes factores: 

  • La motivación de los defraudadores potenciales y las condiciones en las que racionalizaron su comportamiento
  • Oportunidades disponibles para cometer los fraudes 
  • Capacidad técnica y de poder de los defraudadores 
  • El riesgo esperado de descubrimiento de la actividad fraudulenta, después de que se haya realizado  
  • Consecuencias del descubrimiento de fraudes, como sanciones, castigos, etc. 

El Triángulo del Fraude es un modelo que reúne varios de estos aspectos y el modelo nos dice que el fraude suele ser el resultado de una combinación de tres factores, que son los siguientes:

  • Motivación 
  • Oportunidad y 
  • Racionalización.

Los estafadores pueden ser profesionales u oportunistas. Pueden estar motivados para cometer un fraude en el lugar de trabajo con el fin de satisfacer sus necesidades y deseos financieros o se les puede ofrecer una oportunidad que aprovechan y obtienen beneficios personales. Algunos de los estafadores racionalizan las actividades fraudulentas

A continuación se presentan los componentes del triángulo de fraude discutidos. 

Motivación 

La motivación se basa en la codicia o en la necesidad del defraudador. La codicia sigue siendo la principal causa de fraude en muchos países y jurisdicciones. Muchas personas se enfrentan o tienen la oportunidad de cometer un fraude. 

La personalidad, los conocimientos y el temperamento del defraudador les permiten cometer los fraudes con confianza y no son personas asustadas. También puede existir la posibilidad de que las personas buenas puedan caer en la mala compañía de los delincuentes que les hacen cometer los fraudes en los lugares de trabajo o en las empresas donde trabajan estas buenas personas. 

Por ejemplo, un empleado bancario puede ser utilizado por el delincuente para transferir el dinero de un lugar a otro mediante la apertura de una cuenta en el banco, sin ninguna diligencia debida por parte del delincuente. 

Oportunidad

El fraude suele producirse en empresas en las que el sistema de controles internos es débil y las medidas de seguridad aplicadas son deficientes. Los estafadores se aprovechan del débil sistema de control interno y cometen las actividades para obtener beneficios. 

El establecimiento de controles internos sólidos es responsabilidad del Consejo de Administración y de la alta dirección de la empresa. Sin procesos y controles apropiados y sólidos, las operaciones de la empresa u organizaciones pueden no funcionar, causando diversas pérdidas a la empresa, como pérdidas operativas, de reputación y financieras. La situación financiera de la empresa se deteriora si no hay controles internos adecuados.

Un sistema de control interno débil significa una estructura de gobierno débil y políticas y procesos deficientes. Debido a la debilidad del sistema de control interno, la organización está expuesta a varios tipos de riesgos, como:

  • Riesgo financiero
  • Riesgo de reputación
  • Riesgo operativo
  • Riesgo legal
  • Riesgo normativo
  • Riesgo estratégico, etc.

Racionalización 

Varias personas obedecen las leyes y reglamentos del país porque creen que el cumplimiento de las leyes y reglamentos es su principal responsabilidad. Este tipo de personas tienen miedo de ser expuestas si se encuentran en alguna actividad ilegal o en el incumplimiento de cualquier ley o reglamento. 

Sin embargo, algunas personas pueden racionalizar actos y acciones fraudulentas como: 

  • Necesario, especialmente cuando se hace para el negocio 
  • Inofensivo: porque la víctima es lo suficientemente grande como para absorber el impacto. 
  • Justificado: porque «la víctima se lo merecía» o «porque fui maltratado».

Reflexiones finales

La complejidad del fraude no puede reducirse a un solo determinante. En cambio, es una confluencia de factores encapsulados en el Triángulo del Fraude: motivación, oportunidad y racionalización. Los estafadores pueden estar motivados por necesidades o deseos personales, aprovechar las oportunidades que brindan los sistemas de control débiles o racionalizar sus acciones a través de diversas justificaciones. Al comprender estos elementos, podemos diseñar medidas preventivas más sólidas y frenar de manera más efectiva la ocurrencia de fraude. La comprensión integral, los controles internos sólidos y el fomento de un entorno de rendición de cuentas son nuestras mejores defensas contra estas actividades ilícitas.